Si hoy compras un bote de proteína isolada de Sascha Fitness, en la etiqueta aparece Sascha Barboza en blanco y negro, mirando a cámara, con el abdomen que la hizo conocida. Esa foto la hizo Lorena Riga en 2014, en nuestro estudio de Maracaibo. Doce años después sigue ahí.
Sascha Fitness suma hoy casi seis millones de seguidores en Instagram, varios libros publicados con el Grupo Planeta y una tienda online de suplementos con clientes en toda Latinoamérica. Eso es mérito suyo, de años de constancia y de una forma muy directa de hablar con su público.
A nosotros nos toca contar una parte pequeña y muy concreta de esa historia: la imagen.
Conocimos a Sascha mucho antes de que fuera Sascha Fitness. Maracaibo, nuestra ciudad natal y la de Sascha, es una ciudad pequeña, extremadamente caliente todo el año, y conocida por ser donde nació la producción petrolera de Venezuela. Al ser una ciudad con un círculo social tan pequeñito, todos los que nos movemos en los «mismos círculos» nos conocemos por una razón u otra: bien sea porque estudiaste en el mismo colegio, como es el caso de Lorena y Sascha, que estudiaron en el Mater Salvatoris; porque vas a alguno de los cuatro clubes sociales de la ciudad; o, como nosotros, porque habíamos retratado a casi toda la ciudad. Había veces que llegábamos a un lugar y casi todas las personas que estaban ahí habían pasado por nuestra cámara.
Como éramos parte del equipo fundador de la revista Tendencia y los fotógrafos de todo su contenido editorial del 2000 al 2015, todas las portadas de la revista, incluyendo las de Sascha, tienen la firma de Lorena Riga.
Pero antes de que Sascha fuera portada de la revista, aproximadamente en 2008, fue modelo para un artículo de salud sobre el tummy tuck o abdominoplastia: necesitábamos una modelo que representara el «después» de la operación (un abdomen perfecto), y Sascha puso el suyo. Esa fue la primera vez que fotografiamos a Sascha.
Visto con perspectiva, tiene su gracia, porque años más tarde ese abdomen sería la imagen de su marca.
Aproximadamente en 2010, Sascha empezó a dar consejos de nutrición en Twitter. Después llegó Instagram, donde lo contaba todo: qué comía, cómo entrenaba, cómo era su día. Vimos desde muy cerca cómo esa constancia la convertía día tras día en una figura pública, primero en Venezuela y después en todo el continente americano. Y para quien crea que es exagerado: cuando pisamos suelo español en 2015, acá en Madrid había mucha gente que conocía a Sascha y nos preguntaba cómo era en persona, si era tal cual se veía en Instagram y cualquier otra pregunta propia de un seguidor de Instagram.
Llegó a tal punto que apareció «Sascho Fatness», una cuenta parodia en Instagram y Facebook que recopilaba los comentarios más delirantes que le dejaban sus seguidores. Cuando alguien se toma la molestia de parodiarte, ya eres un fenómeno de la comunicación .
Durante esos años en que Sascha crecía como influencer, fortaleciendo su marca personal como sascha fitness, Lorena hizo con ella varias sesiones, tanto para su cuenta de Instagram como para las fotos que se publicaron en la revista Tendencia.
En 2014, Lorena hizo con Sascha una sesión de estudio para su marca personal Sascha Fitness.
De ahí salió el retrato que, hasta la última vez que lo vimos, todavía formaba parte de su imagen comercial y aparecía en el producto estrella de su marca Sascha Fitness, la «Hydrolyzed Whey Protein Isolate».
Cuando lanzó su línea de suplementos, eligió ese retrato para la etiqueta.
Cuando una imagen se convierte en un elemento atemporal que el cliente, la empresa o la corporación entiende como parte de su branding, es que el trabajo fue realmente bueno. Y eso, para un fotógrafo, es la mejor valoración posible: que sea el propio cliente el que decida que la imagen no caduca.
Lo mejor de todo es que esto es algo que hemos experimentado a lo largo de los años, y no solamente con Sascha. Nos pasa un montón cuando vemos que nuestras fotos siguen siendo la foto de perfil de LinkedIn, de WhatsApp o del mismo Instagram de nuestros clientes: retratos que se quedan años como la imagen de esa persona.
¡Eso, para un fotógrafo, es lo más!
El blanco y negro no fecha la foto. No hay colores de temporada ni filtros de 2014.
La luz marca el cuerpo, que es el argumento de venta de una marca de fitness, sin perder la cara.
La expresión es cercana, la de una persona que te habla, y encaja con cómo Sascha se comunica en sus vídeos.
El encuadre deja aire suficiente para recortarla en una etiqueta, un banner o un post.
...y también, los secretos de Lorena😳
La última sesión que Lorena hizo con Sascha fue a pocos días de emigrar a Madrid, en el verano de 2015.
En la cabeza de Lorena, aquella sesión era todo un caos. Ya no teníamos el estudio donde habíamos trabajado durante años, así que tuvo que ser en nuestra casa, que en ese momento tenía el desorden típico de una mudanza inminente: la de nuestros dos hijos, Rocco, nuestro gato, y Lorena. Había maletas y cajas por todos lados y, además, todo el inventario de la tienda de ropa que teníamos y que estábamos viendo cómo seguir gestionando a distancia. O sea, un caos real.
Lo único que, según Lorena, iba bien ese día era la luz de la ventana: un ventanal de unos ocho metros de largo por donde entraba todo el sol del mundo.Y sí, la sesión se hizo con luz natural.
Gran parte de los equipos fotográficos estaban en Madrid desde hacía meses con William, y aunque Lorena tenía una parte con ella, por algún motivo algo no funcionaba.
Al momento de escribir este post le volví a preguntar qué era y no se acuerda; lo único que recuerda es que estaba estresada y fue la misma Sascha quien le dijo que se relajara, que el desorden y las cajas le daban igual y que las fotos iban a salir como siempre: excelentes.
Y así fue. Se trabajó con lo que había, siguiendo el sol que entraba por el ventanal.
Las últimas fotos, ya con una luz bastante tenue, se hicieron en la cocina, con Sascha sentada en la encimera y un bol de huevos en las manos, como se ve en el post que te dejamos acá al lado.
La sesión terminó cuando cayó la noche y ya no quedaba luz para ninguna foto.Al final, todas las fotos salieron muy, muy naturales, con un look que una luz de flash difícilmente puede lograr, y acabaron formando parte de su libro Los secretos de Sascha Fitness.
Nosotros no hicimos famosa a Sascha Fitness, ni mucho menos. Le dimos una imagen que aguantó su crecimiento, y eso es lo que buscamos siempre con todos nuestros clientes en el área de fotografía, de marca personal, de campañas o cualquiera de nuestros servicios en nuestro estudio de Madrid: fotos que puedas usar en la web, en LinkedIn, en una portada o en una etiqueta sin que dentro de cinco años parezcan antiguas.
Salir bien en una foto es relativamente fácil. Lo difícil es que la foto diga a qué te dedicas y por qué deberían confiar en ti, y que lo siga diciendo cuando tu negocio haya crecido.
Si eres abogado, médico, consultor o tu negocio depende de tu cara, mira cómo trabajamos la marca personal.
Desarrollamos tu imagen desde cero, desde la conceptualización, hasta las fotografías, el vídeo, tu web y el posicionamiento en Google si lo necesitas.
El retrato en blanco y negro que aparece en sus botes de proteína isolada lo hizo Lorena Riga, de Dondyk Riga Estudio Creativo, en 2014, en Maracaibo. Sascha lo sigue usando en 2026.
Que no dependa de la edición de moda del momento, que la luz enseñe lo que vendes y que la expresión coincida con cómo te comunicas en vídeo y en redes. El blanco y negro ayuda porque no fecha la imagen.
Para que cada foto tenga un uso decidido antes de disparar: la web, LinkedIn, una portada, un producto. Sin dirección salen fotos correctas que no cuentan nada de tu trabajo.
Depende del número de looks, de si hay vídeo y de dónde se usarán las fotos. Tienes precios orientativos en tarifas de marca personal.
Empezamos por lo que necesitas comunicar y dónde. Después hacemos la sesión en nuestro estudio o en tu espacio y, si hace falta, la web y el posicionamiento en Google para que esas fotos trabajen para ti.
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